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La “A”, nueva inicial de Madrid

Actualizado: mar 6


Con la llegada del frio a Madrid, las condiciones climáticas han favorecido altas concentraciones de contaminantes que han activado el protocolo contra la contaminación durante nueve días de noviembre, con restricciones de velocidad y aparcamiento para los no residentes en la “almendra” central. Afortunadamente, la situación ha mejorado con algunas lluvias que intentan romper la que dicen es la peor sequía de los últimos veinte años (aunque parezca casi un tópico).

¿Quiere esto decir que pasadas estas fechas podemos olvidarnos de la polución hasta el año que viene? No exactamente. Al margen de que el Ayuntamiento se está planteando endurecer las condiciones del protocolo en el corto plazo, lo cierto es que la capital arrastra un problema de contaminación del aire. Estos últimos años se vienen superando los valores límite que establece la legislación europea de dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas en suspensión (PM), así como los que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el ozono troposférico (03). Esta situación se viene denunciando por parte de diferentes colectivos y asociaciones, como es el caso de Ecologistas en Acción con sus sucesivos informes anuales.

El pasado 21 de septiembre, la alcaldesa -Manuela Carmena- y la delegada de Medio Ambiente y Movilidad -Inés Sabanés- presentaron el Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático, con el objetivo de “garantizar la calidad del aire y adecuar la ciudad frente a futuros impactos climáticos”. La “A” representa tanto la inicial de "aire" como el plan fundamental a seguir (“no hay plan B”, lo que nos recuerda a aquel “Plan A; because there is no plan B” de Marks & Spencer que se convirtió en una referencia de la RSC allá por 2006).

El Plan A es sólido, bien fundamentado y presentado. Comienza con un diagnóstico de la situación para hacer un repaso a las medidas propuestas y finalizar con el presupuesto dedicado, los objetivos de impacto que se persiguen y como se va a hacer un seguimiento. Su introducción ha venido acompañada de una campaña de comunicación en medios, con una página web dedicada y unos cortos como el de la cabecera de esta entrada (para los que se ha contado con el actor y presentador Ángel Martín).

Aunque la valoración global es positiva, hay aspectos que merecen algún comentario. Por ejemplo, se echa en falta mayor presencia de la arquitectura bioclimática, que persigue objetivos medioambientales ambiciosos partiendo de las condiciones climáticas y los recursos disponibles en cada emplazamiento. O incluso haber ido un poco más lejos y poner nuevos edificios representativos de la ciudad en manos de arquitectos biomiméticos, pioneros en aplicar soluciones ya existentes en la naturaleza y explorar modelos de referencia para nuevas generaciones (ver una charla TED introductoria aquí).

También se echa de menos una mayor mención de los dos grandes “trending topics” en el campo de la sostenibilidad: la economíacircular y las smart cities, quizás por ser objeto de otros planes. Comenzando con el primero, el paso de un modelo lineal de consumo al circular con reutilización y reacondicionamiento permitirá una reducción de los impactos en la extracción, fabricación y desechado, pero también en la fase de consumo. Pensemos por ejemplo en productos que recorren largas distancias hasta el consumidor (e.g. productos de electrónica, textil, juguetes). ¿Cuál va a ser el impacto de todo esto en las emisiones de la ciudad? ¿Puede el Ayuntamiento facilitar la infraestructura que permita incrementar el número de ciclos de uso cerca del consumidor y con ello la “circularidad”?

Respecto del modelo de ciudad inteligente, Madrid está desarrollando su plataforma MiNT para dar soporte a los contratos integrales de servicios urbanos del Área de Medio Ambiente. Esta plataforma debería permitir la integración y optimización de todos los servicios y la participación ciudadana. También aquí sería importante identificar todas las variables que tienen una incidencia en la calidad del aire y el cambioclimático, para de esta forma dimensionar todos los datos que necesitan ser integrados y las necesidades tecnológicas. El volumen y complejidad de la información, así como las necesidades de comunicación y participación ciudadana, requerirá soluciones de big data e inteligencia de negocio (BI).

Finalmente, nos preguntamos si tendría sentido experimentar en Madrid con un modelo de supermanzanas similar al que está introduciendo Barcelona con valoraciones muy positivas en medios internacionales. Una supermanzana es un conjunto de 9 manzanas (3x3) en las que se restringe el tráfico rodado y se recupera el espacio interior para las personas y la biodiversidad, todo ello contando con la participación ciudadana. Uno de los objetivos de la Ciudad Condal con este proyecto es avanzar hacia una movilidad más sostenible y reducir los volúmenes de contaminación acústica y polución atmosférica.

En definitiva, el Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático de la ciudad de Madrid es un paso importante en la dirección correcta y habrá que estar pendientes de los retos que enfrenta la implementación. A priori, parecen claves la coordinación de los diferentes actores implicados (administraciones, colectivos ciudadanos, proveedores, etc.) y la disponibilidad de las tecnologías necesarias tanto para la ejecución de los procesos de la ciudad (transporte, climatización, etc.) como para la integración y comunicación de la información.

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