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La revolución circular llega a los envases de plástico



Entre las señas de identidad del mundo pos-COVID, aparte de una mayor digitalización, preocupación por la salud o la existencia de mercados y cadenas de suministro más locales, muchos pensamos que van a cobrar mayor importancia la sostenibilidad y la economía circular. Vamos a vivir cambios en los modelos de consumo, por ejemplo pasaremos de adquirir los productos a simplemente pagar por su uso, y asumiremos un papel responsable en la recirculación de productos y materiales tras su utilización.

Cuando hablamos de productos, debemos darnos cuenta de que representan en torno al 90% en peso de lo que compramos; el otro 10% se corresponde con el envase que lo contiene, protege y presenta. Interesa que el material de envase sea fácil de moldear, buen aislante, ligero y económico, y el plástico tiene todas estas propiedades. No por casualidad se ha convertido en el segundo material más empleado en envases y embalajes, por detrás del papel y el cartón. Sin embargo, su modelo de producción y consumo es fuertemente lineal, lo que unido a su crecimiento ha hecho que sus impactos medioambientales alcancen también dimensiones preocupantes.


Global flow of plastic packaging materials in 2013 (EMF)

En efecto, si analizamos las 78 millones de toneladas de plásticos para envases que se producen anualmente (datos de 2013), vemos que el 98% se obtiene a partir de recursos vírgenes (fundamentalmente petróleo). Tras un primer uso, únicamente el 14% se recoge para reciclado; el resto termina en vertederos (40%), disperso en la naturaleza (32%) o incinerado (el 14% restante). De esta forma, se pierde anualmente hasta un 95% del valor del material (entre 80 y 120 millardos de dólares), lo que nos da una idea del inmenso potencial que existe para avanzar hacia modelos más circulares.

En este sentido, una de las primeras iniciativas legislativas fue la Estrategia Europea para el Plástico en una Economía Circular (COM/2018/28 final), materializada al año siguiente en la Directiva relativa a la reducción del impacto de determinados productos de plástico en el medio ambiente (Dir 2019/904). Respecto de otras iniciativas multilaterales, UNEP y la Fundación Ellen MacArthur promovieron en 2018 el Pacto Mundial New Plastics Economy, en el que más de 850 compañías, gobiernos y ONG comparten una visión y objetivos (2025) de economía circular para el plástico.

Consciente de que más vale prevenir que curar, Ellen MacArthur acaba de publicar la guía Upstream Innovation para ayudar a las organizaciones a reducir la generación de residuos de plástico. Propone trabajar en la fase de diseño, ya sea de envases, productos o modelos de negocio, a través de tres estrategias fundamentales:

  • Suprimir el envase sin dañar la experiencia de usuario, ya sea por eliminación directa de envases no esenciales, o de forma indirecta (por ejemplo, empleando un material soluble o comestible que no se deseche)

  • Reutilizar el envase, con cuatro posibilidades en función de si el envase es propiedad del usuario o del distribuidor, y de si el relleno se produce a domicilio o en un punto de venta (además de posibilidades adicionales en el caso de envases B2B)

  • Mejorar la recirculación del material facilitando el reciclaje, el compostaje o la sustitución por otro componente no plástico

La guía incluye los recursos necesarios para la celebración de un taller de innovación a través de una herramienta colaborativa online, y numerosos casos prácticos de empresas. Un ejemplo de eliminación del envase es el de Infarm, una cadena de distribución en el que las verduras se cultivan en las propias tiendas, en bastidores verticales con condiciones controladas. De esta forma se consigue reducir el uso de agua (hasta un 95%), fertilizantes (75%) y transporte (90%).

Entre los casos de reutilización se incluye Loop, una plataforma que ha alcanzado acuerdos con varias cadenas de distribución y proporciona más de 500 productos a los usuarios en envases reutilizables. Posteriormente Loop recoge los envases del domicilio del usuario y los lava en condiciones industriales para volverlos a emplear en otra entrega. Quizás veamos la implantación de alguno de estos casos de éxito en el mercado español a lo largo de 2021.